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martes, 20 de enero de 2009

Repaso del último mes

Debo, lo primero, pedir disculpas por estas últimas semanas en las que no he actualizado el blog. Diré en mi descargo que cuando uno entra en la vorágine de los exámenes, parece olvidarse de todo, hasta de que se es persona, y confía todas sus energías en el "momento fatídico". Aún así, lo dicho al principio.

Han pasado en estas tres semanas (más o menos) muchas cosas, para que el primer artículo del nuevo año (aprovecho para desearos a todos un feliz 2009 -tarde-) no trate brevemente sobre las noticias que personalmente, más han podido centrar mi atención.

Una de ellas, pasará en pocos minutos, y tendrá lugar en Washington, como será la "canonización" (o al menos eso parece si echamos un vistazo a los periódicos y medios de comunicación) del nuevo presidente de los EEUU, B. H. Obama. ¡Qué poco me gustan los políticos que parece que todo en ellos es puro marketing! Veremos si es capaz de contribuir a la recuperación económica y si logra marcarse un tanto en Oriente Próximo. Ya auguro más de un descontento.

El segundo comentario tiene que ver con lo sucedido estos días en Gaza, y con el ejercicio de hipocresía de los medios de comunicación, cargando sin compasión sobre Israel, que como nación sin complejos, libre y democrática que es, ha ejercido su derecho defenderse, del ataque de los islamistas de Hamas, que durante meses, día sí y día también, han estado bombardeando su territorio, ante la pasividad de todos.

En cuanto a España, no puedo dejar de referirme a la previsiones que organismos ajenos a la logia zapateril, han hecho sobre la economía española, y sobre el número de desempleados que pueden llegar a cerca del 20%. Y el gobierno y su partido, siguen encaramados como los más valorados y con apenas desgaste. Muy bien la oposición (que dirá Pepino Blanco).

Y por último, no puedo dejar de referirme al posado de Soraya. ¡Qué tía! ¡Cómo sabe que los votos se ganan en las barberías, tabernas, y cafeterías masculinas! ¡Qué ojo!. Simplemente, lamentable. Hubo un tiempo en que la política era algo que ocupaba a los mejores, una actividad seria y bien considerada. La foto de la portavoz (típica de la más garrula de pueblo con book personal, para impresionar a su Manolo), me produce pena; pena por un partido -que es el mío- que considero ha tocado fondo; desorientado no es capaz de articular un discurso eficaz y coherente, y que tiene que recurrir a estas gilipolleces para ganar cuota de pantalla. ¡Qué pena!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Los USA también no, por favor.

Eso es lo único que pido, que los Estados Unidos de Norte América, no caigan en la vorágine relativista y suicida de Europa. Que Obama no se parezca en nada a Zapatero, y que de verdad se crea lo que ha dicho esta noche, de hacer de la libertad individual, unidad nacional y del compromiso por la democracia sus ejes de acción.

Creo fundamental para el Mundo Libre, que los USA no caigan. Que no admitan la superioridad moral del Islam, y que no cedan a las presiones de los que desorientados o simplemente imbéciles, les hacen el juego desde Occidente, a sus propios enemigos.

Tampoco creo que Obama vaya a arreglarlo todo, pero es que además, no considero que falta haga; que lo deje como está, cómo se lo encontró, y con eso, sólo con eso, me conformaré. Muy poco.

miércoles, 10 de septiembre de 2008

11-S: Séptimo aniversario y una reflexión acerca de Occidente

Hoy se cumplen siete años del gran atentado que causó la muerte de más de tres mil personas y dejó heridos y mutilados a varios miles más, en uno de los centros económicos y financieros más importantes del mundo. Y pese a lo que pudieran pensar, primero los terroristas y posteriormente toda la opinión pública, esa población que se vio tan vilmente golpeada y amenazada por la barbarie islamista, ni se vino abajo moralmente ni sucumbió ante su enemigo. Sólo por la reacción que tuvieron los norteamericanos, que hicieron "piña" en torno a su nación, y a todo lo que ella representa, merecen ser dignos de la admiración del resto del mundo libre.

La decidida apuesta de los EEUU por defenderse (y defendernos) del terrorismo y acabar con él en cualquier punto del planeta, es una de las iniciativas a la que el resto de Occidente debería sumarse como vía de supervivencia frente a quienes como aquel 11 de S pretenden su derrota. Quienes cegados por un americanismo trasnochado y huérfano de cualquier razón, nieguen que hoy por hoy la batalla por la libertad se puede plantear de manera diferente a cómo lo hace EEUU, es que sencillamente no ha comprendido el alcance y la gravedad de la situación en la que nos encontramos. El contexto de enfrentamiento entre dos civilizaciones y cosmovisiones completamente distintas, avivado por el odio de una de ellas hacia la otra, no debe corresponderse ni con sumisión, ni tampoco con falsas creencias de que con buenas maneras se puede reconducir al enemigo.

Tomemos pues como ejemplo, la actitud valiente y de altura de la población norteamericana tras los atentados, y desde el orgullo de pertenecer a la civilización de los Derechos Humanos, la propiedad privada, las libertades, el progreso y la única capaz de no hacer excluyente la ciencia y la fe, plantemos cara a todos aquellos que hacen del horror, la violencia, el radicalismo religioso y la discriminación machista, sus principales "virtudes".

miércoles, 12 de septiembre de 2007

El día de la gran vergüenza

Ayer martes se cumplían 6 años de la masacre que el terrorismo islámico llevó a cabo en la ciudad de Nueva York y que dejó cerca de tres mil muertos y varias decenas de miles de mutilados y heridos. La huella que quedó entonces en la sociedad americana se mantiene hasta hoy día si cabe más nítido y presente que nunca, sabedores los americanos (me atrevería a decir que los únicos casi en Occidente) del peligro y de la magnitud de lo que se avecina.

El órdago lanzado por los terroristas islámicos aquel 11 S, es el mismo que el que produce todos los días decenas de atentados y secuestros en Iraq, o el que sacude el proceso de reconstrucción en Afganistán. Y ante ello, hacen falta reacciones contundentes, sin complejos, en búsqueda de la eliminación total del fenómeno terrorista, que muchas veces se encuentra enraizado en la misma población islámica que concibe el mundo occidental-secularizado como el origen de todos los males. Somos para ellos, poco menos que unos infieles, que necesitamos entrar en vereda de la mano de Alá, ha fuerza si hace falta de acciones violentas.

Desde nuestra parte, muy pocos han sido capaces de vislumbrar lo grave de la situación. Un cruce de civilizaciones, como el que vivimos, con un Islam decidido a arrasar a su enemigo (nosotros) se ve que no es cosa que moleste las conciencias de una vieja Europa, que si pronto no hace nada para despertar del letargo, muy fácil se lo pondrá a los que la quieren ver reducida a cenizas.

Estas son desde mi punto de vista, las dos grandes amenazas que se ciernen en estos momentos sobre el mundo libre: una exterior, liderada por grupos terroristas amparados en una cosmovisión de la vida pública y privada completamente diferente a la concepción occidental, y otra interior, más intelectual y de toma de posición respecto a la primera, que hace tambalear si cabe aun más fuerte, los cimientos occidentales que las bombas de sus enemigos.