lunes, 1 de octubre de 2007

Yo tenía un camarada...

Así titula el periodista-columnista de ABC su último libro publicado por la editorial Áltera, y que de forma original, retrata las raíces de la izquierda española a través de los considerados como "popes" o grandes hitos del rojerío español de hoy. ¿Conocen los miles y miles de progresistas, el pasado de esos grandes maestros a los que repiten como papagayos?

El libro, nos revela casos sorprendentes acerca de tantos y tantos personajes que hoy pasan por santos padres de la izquierda española, con todas sus virtudes laicas y marxistas, pero que ocultan un pasado de promoción, militancia y activismo en el régimen tiránico que hoy se hinchan a denunciar.

Los hombres y mujeres de izquierdas, opositoras al regimen del 18 de julio, nos cuenta De los Ríos en una entrevista publicada en el suplemento Ideas de Libertaddigital, no tenían otro norte ideológico que aquellos intelectuales moderados, alejados de los radicalismos de la izquierda de por entonces. Curioso, aquello de que para ellos, los Azaña, Besteiro y compañía, no eran referencias ideológicas y que necesitaban aspirar a formulaciones mucho más actuales (a diferencia de lo que hoy ocurre). Esa izquierda poco amiga del rebaño, actualmente, se ha reconciliado con su vida anterior, y casi toda ella, forma parte del electorado potencial del centro-derecha de este país, aburrido ya de las cantinelas progresistas y revolucionarias.

Otro caso destacable y que nos lo revela el propio autor, es el del célebre H. Tecglen, semi-Dios para los lectores del País, rojo confeso, pero que sin embargo ha pasado a la historia del periodismo español, por realizar la mayor crónica filo-fascista publicada en un periódico nacional, con motivo del traslado de los restos mortales de José Antonio Primo de Rivera al Escorial. Así ocurre con decenas de personajes que se convirtieron en anti-franquistas o como el propio Tecglen, en niños republicanos, una vez Franco estaba bien muerto y enterrado.

Nos viene a hablar también en este ensayo, sobre los planes izquierdistas durante la Transición. En cierto grado, coincide con mi punto de vista ya publicado anteriormente. Resignados a que la democracia la trajeran las derechas y el conservadurismo franquista, la izquierda no tuvo más que aceptarlo pero con la intención de llegado el momento, devolver el golpe a través de una revolución o golpe de Estado, que el señor de los Ríos, estima más cultural que política. Yo digo golpe de Estado político y social, que está consiguiendo relativizarlo todo y cambiar las concepciones sobre todo. Que desnaturaliza la nación y que pone en peligro la libertad, por capricho de los que se creen en posesión de virtudes eternas.

Por lo demás, recomiendo a todos esta fantástica reflexión, que nos ofrece un punto de vista muy adecuado para analizar entre otras cosas, las intenciones últimas de esta izquierda de llevarnos de nuevo a la ruina, al caos y a la incertidumbre.

4 comentarios:

Imperator dijo...

Me llamó la atención el libro. El Titulo, como seguro sabes, hace referencia a la canción falangista "Yo tenía un camarada" versión española del "Ich hatt einen kameraden" de los infantes germanos en la segunda guerra mundial.

Un titulo, sin duda que es toda una declaración de intenciones de ciertos pasado incómodos y para callar algunas bocas.

Interesante para leer.

Critón dijo...

Título de una canción militar que como sobradamente demuestras, conoces no sólo en castellano, sino también en alemán, y que como bien dices, el autor la utiliza para hacer referencia a toda una generación de pro hombres de izquierdas, que sin embargo, no tuvieron en sus inicios otro norte político que el de los grandes teóricos del franquismo.

Un saludo.

Carolus dijo...

Muy buen blog, le felicito. No debería leer esto... Es retorcidamente maquiavélico. Entre, mire y ya nos contará:
http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_ARTE_DE_LA_VENTAJA.pdf

Critón dijo...

Buenas carolus...gracias por visitar criterio. Coincido contigo en uno de sus libros preferidos: El arte de la Prudencia, de B. Gracián. Un afectuoso saludo.